El pesado del timbre

Ay madre mía, que resulta que estos de la cámara oculta, puestos a hacértelo pasar mal, lo hacen fenomenalmente. Imagina que en una tienda, tienes que tocar el timbre para que te atiendan, pero cuando el dependiente se va a por cambio, el timbre comienza a sonar sólo.

Y claro, el dependiente se mosquea, porque cree que eres un exigente y un impaciente. Hala, a pasar un mal trago…


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